En la masonería simbólica existen un gran número de elementos a estudiar y la mayoría de ellos con un significado oculto de gran utilidad para la vida diaria, tal es el caso de la plomada, un instrumento de albañilería operativa que llegó hasta la masonería especulativa cuando las logias fueron creadas y que hasta nuestros días posee una enorme importancia en el proceso de instrucción de los aprendices en logias de todo el mundo. Por esto el día de hoy en El Blog del Masón les traemos el siguiente artículo sobre el simbolismo masónico de la plomada, esperamos que sea de su agradado.


Antes de iniciar debo hacer la aclaración de costumbre: En este post no encontrarás palabras sagradas, tocamientos ni formas de reconocimiento alguno entre los masones.

Sin más por añadir, ¡comenzamos!

Desde tiempos remotos el hombre ha tenido la necesidad de edificar, de construir; así sea un refugio para resguardarse de las inclemencias del tiempo, o monumentos arquitectónicos que no hacen sino dar testimonio físico del ingenio y la capacidad de los humanos como obreros. A estos constructores se les ha denominado de variadas formas, así sea albañiles, obreros o masones operativos.

Estos primeros masones, conocían el valor de las herramientas, de las medidas correctas, tenían el conocimiento suficiente para elevar templos y catedrales con la precisión adecuada, incluso en aquellas épocas remotas. Su conocimiento en el arte de la construcción fue tal, que hoy en día vivimos con esa herencia arquitectónica y admirando sus obras de ingeniería. Actualmente, en templos como éste aplicamos el conocimiento simbólico que representan dichas herramientas para erigir nuestros templos a la virtud. Tal es el caso de la plomada, un símbolo del arte real que me dispondré a explicar en las siguientes líneas.

Según la RAE, la plomada es un “Instrumento compuesto por una pesa cilíndrica o cónica de metal que se sujeta al extremo de una cuerda para que ésta, tensada por la fuerza de la gravedad, señale la línea vertical”. La anterior, aunque es una definición que carece de un significado simbólico, sí nos proporciona una idea de lo que la plomada pretende hacer al ayudar al buen constructor a erigir su templo.

En masonería, la plomada es la herramienta que utiliza el segundo vigilante, el miembro de la logia que instruye a los aprendices. Así, para Luis Alejandro Yáñez, “el segundo vigilante se encarga de la educación iniciática de los Aprendices. El que vigila el desarrollo y los avances de cada uno de ellos. El que enseña con sumo cuidado a trabajar con las herramientas del Primer Grado. El Comandante de la Columna del Norte quien desempeña una de las responsabilidades más importantes en Logia. La conducción de los Hermanos Aprendices para hacerlos crecer, estudiar y madurar, durante un aprendizaje que debe estar colmado de entusiasmo y motivación”.

Ahora bien, hay que centrarnos en el significado que tiene la herramienta del segundo vigilante, así, la plomada simboliza la rectitud que debe resplandecer en todos los actos y juicios de un buen masón y es también emblema de la justicia y la equidad. Así las cosas, el masón guiado por la plomada, es recto, justo, bondadoso, moderado, sabio y estará estrictamente apegado a la verdad.

Continuando con este análisis, me dispondré a explicar este significado simbólico en cada una de las tres cualidades que busca perfeccionar la plomada. La primera de ellas es la rectitud. Es contundente el hecho de que un edificio necesita columnas rectas y firmes que lo puedan sostener; así, un masón que es recto en su actuar, que no tiene desviaciones en su moral, permitirá que las columnas de su templo interior tampoco se desvíen en el camino del auto-perfeccionamiento. El segundo elemento es la justicia.

Este es quizás el elemento más difícil de definir, pues no es del todo objetivo, sin embargo, hay aproximaciones a lo que debe ser justo. De este modo, la justicia es un consenso amplio en los individuos de una sociedad sobre lo bueno y lo malo, y otros aspectos prácticos de cómo deben organizarse las relaciones entre personas. Con base en esto, las sociedades han encontrado diferentes significados sobre lo que es justo y lo que no, sin embargo es trabajo del masón hallar ese equilibrio utilizando su calidad moral y las enseñanzas de la institución en su búsqueda de lo justo. Por último tenemos la equidad, elemento que es, en mi punto de vista el más importante de los tres, puesto que significa en palabras contundentes: “Guardar las proporciones, para el momento y el lugar adecuado en cada situación”. Es una fuerte enseñanza para un aprendiz y para el masón en general, puesto que engloba una parte fundamental de las enseñanzas de la orden, que es, dominar nuestras pasiones. Así, la equidad significa tener la suficiente moderación en el actuar.

Así como la plomada ha ayudado a los obreros a lo largo de la historia a elevar sus edificaciones con mayor precisión, así los masones debemos guiarnos por los valores que este elemento simbólico de la logia nos proporciona, ya que conlleva una fuerte carga de responsabilidad en quien se encuentra investido por el puesto del segundo vigilante y más aún para los aprendices que nos encontramos a su cargo, de este modo es tarea nuestra queridos hermanos, aplicar la rectitud, la justicia y la equidad de la plomada, no sólo dentro de logia, sino “llevar al mundo profano las enseñanzas y los principios de nuestra orden para que no se piense que hemos trabajado en vano”.